Matarromera, la vendimia en Toro y Rueda

Las Bodegas Cyan y Emina -ambas pertenecientes al Grupo Matarromera-, nos invitan a vivir la vendimia en primera persona aprovechando los fines de semana.

En los últimos años, bodegas de todas las Denominaciones de Origen se han subido al carro del enoturismo, que está demostrando ser mucho más que una moda pasajera. Los viñedos y las salas de barricas se han abierto a la mirada curiosa de un público interesado por los secretos del vino, por sus peculiaridades, y que disfruta paladeando una copa de vino en el entorno que le ha conferido su color exacto, su sabor, sus matices…

Los grandes grupos vinícolas, como Matarromera -que posee, nada más y nada menos, que siete bodegas dispuestas a lo largo del Duero- no han dudado en aprovechar este interés turístico que despierta el vino. La experiencia de Matarromera en el enoturismo es dilatada, contando incluso con un Centro de Interpretación Vitivinícola, asociado a la Bodega Emina, donde el visitante descubre los detalles de ese viaje que se inicia en la cepa y concluye en la botella. Enorutas, catas, recorridos por el viñedo… son actividades habituales, pero siempre se busca algo nuevo, ocasiones especiales. Y, sin duda, la vendimia lo es más que ninguna otra. Por eso, dos de las bodegas del Grupo, Cyan y Emina, nos proponen acercarnos a sus respectivas Denominaciones de Origen -Toro y Rueda- coincidiendo con el momento de la recolección de la uva.

Vendimiar a la luz de la luna en Rueda
Este año, la vendimia se ha retrasado ligeramente debido al otoño atípico que atravesamos. Quien llegue a tiempo, tendrá ocasión de participar incluso en la vendimia nocturna que pone en práctica la Bodega Emina (en Medina del Campo, Valladolid) para la elaboración de sus afamados vinos blancos de la D.O. Rueda. Al caer el sol, aprovechando que la bajada de las temperaturas favorece que la uva llegue en óptimas condiciones a la bodega, se comienzan a recoger los racimos. La mayor parte de la uva recogida es de la variedad Verdejo y con ella se elaboran hasta 8 referencias distintas de blancos y espumosos. No obstante, Emina también trabaja con otras variedades blancas, como la Sauvignon Blanc, la Chardonnay o la Gewürztraminer.

Emina es una bodega moderna, levantada en plena “Milla de Oro” de la Ribera del Duero por Matarromera en 2007. Sus 4.000 metros cuadrados albergan espacio suficiente como para acoger un “jardín de variedades” de uvas blancas, donde se trabaja en la recuperación de variedades autóctonas y se prueba el potencial de otras foráneas. En los últimos años ha ido adquiriendo viñedos en toda el área de la D.O. para asegurar el abastecimiento de uva.

Viñedos centenarios de Toro.
Por su parte, la Bodega Cyan, emplazada en el término de Valdefinjas (Zamora) ofrece a sus visitantes la posibilidad de asistir a un espectáculo más tradicional. Las uvas se vendimian a mano de viñedos centenarios plantados en el sistema clásico de vaso. La variedad local es la Tinta de Toro, con la que se elaboran 5 vinos tintos que modulan diversos tiempos de barrica (Cyan 8 meses, Cyan 12 meses, Cyan Pago de la Calera, Cyan Prestigio y Cyan Selección Personal Carlos Moro).
Merece la pena visitar el Pago de la Calera, origen de una de esas referencias, para comprender lo que supone el trabajo de vendimia en un pago casi centenario. Y, por supuesto, recorrer las tres naves de la bodega, una de ellas semienterrada para las barricas, y las otras dos coronando un cerro desde el que divisaremos una impresionante vista de la comarca y viñedos, un mar de viñas, olivos y pinares.

Un detalle más para entender el mimo con el que se trabaja en esta bodega: la capacidad de producción está en 300.000 botellas, pero se ha optado por no superar las 150.000 anuales para mantener un nivel de calidad óptima y homogénea. Pruebe el vino y lo comprenderá enseguida.